Y sí, no creía poder mejorar. Quería que alguien hiciera algo, pero tenía recelos sobre cómo lo haría. Noté resultados inmediatos. Estoy mucho mejor, y ya no tengo los dolores de cabeza y el dolor que tenía antes. Disfruto de sentirme mejor.” Ángeles Guillen (El Salvador) “Sentí alivio total luego del primer día” “Sufría de Estenosis Espinal y un nervio que me punzaba en la espalda baja.
Pensé que nadie podría ayudarme. Y ahora, luego de unos pocos tratamientos, puedo hacer cosas que nunca antes pude hacer. Estoy libre de dolor, y feliz! Si tienes cualquier clase de dolor, prueba con el sistema del Dr. Rossi. Es un gran doctor, y en verdad te ayuda.” Adalia Berri (San Juan, Puerto Rico) Hola, Mi nombre es Ulises Rossi.
Ello se debe a que la raíz del problema sigue siendo esquiva y sigue sin ser tratada. Quizás incluso se estén preguntando… "¿Alguna Vez Me Libraré De Mi Dolor De Espalda y De Ciática?" En pocas palabras, la respuesta a esta compl[...].
Mi espalda baja ha tenido grandiosas mejoras respecto de cómo estaba antes. En general diría que probablemente me siento 10 años más joven que cuando ingresé.” Mary Llerena (Pichincha, Ecuador) “Estoy libre de dolor y feliz!” “Cuando entré aquí ingresé por dolor de espalda y un adormecimiento en mi muñeca, en mi brazo y en mi hombro.
Luego de practicarme una resonancia magnética, se descubrió que mis discos habían casi desaparecido. Me programaron una cirugía. Tuve una consulta cara a cara con el Dr. Rossi y su consejo me salvó. Luego de algunas visitas tuve resultados grandiosos. He recuperado gran parte de la movilidad en mi espalda y en mi cuello, y se siente simplemente de maravillas.
Sentí un alivio inmediato luego del primer tratamiento. Y he estado sin dolor y sin medicación para el dolor desde entonces. Ha sido maravilloso. Por favor no esperes ni un minuto, incluso si tienes dudas, al menos inténtalo. El personal aquí es tan agradable, y el doctor en verdad te escucha y se preocupa ". Rosario F. Sarandí (Río Negro, Argentina) “Tu sistema Adiós Dolor de Espalda previno daños permanentes!” “Tenía fuertes dolores en la espalda y en el cuello, y no tenía demasiada movilidad.
Probé todo. Tuve varios bloqueos de nervios, hasta que ya dejaron de funcionar. Mis otros doctores me dijeron que necesitaba cirugía. Decían que era mi única opción. Afortunadamente mi hija vió en una entrevista al Dr. Rossi en un programa de televisión, y me rogó que al menos lo intentara. Cuando llegué aquí el dolor era insoportable. También tomaba muchas píldoras para el dolor, pero el dolor tan agudo en mi espalda y en mis piernas no se iba.
Quizás incluso puede que hayan ido con un terapeuta físico o un quiropráctico. El alivio obtenido por el tratamiento de estas personas es por lo general sólo temporario, y el dolor sigue y sigue regresando.
Y un poco de dolor en mi cuello. Tuve el dolor en mi pierna por tanto tiempo que sentía escepticismo, en especial al respecto de que el dolor de mi pierna desapareciera, pero en verdad ha mejorado mucho.
El dolor en mi pierna casi ha desaparecido. Ya no tengo jaquecas, poco a poco fueron disminuyendo, y ya no las tengo. Estoy agradecido por el tratamiento que me suministraron aquí, y creo que el doctor es grandioso. ¡Gracias!” Eva Rosado (Sevilla, España) “Noté resultados inmediatos” “Llegué aquí porque sufría de cosquilleos y adormecimiento en uno de mis brazos, y sentía una rigidez que me quemaba a lo largo de mi espalda y de mi cuello.
Entonces, ellos simplemente prescriben píldoras para el dolor y relajantes musculares, o los remiten a un “Especialista”.
Lo peor es que permanecer en la cama y descansar sólo empeora el dolor. Es un círculo vicioso que le va quitando su vida y lo deja encerrado en casa, sufriendo dolor. Algunos de ustedes incluso han intentado una y otra vez hallar ayuda médica efectiva. Gastaron miles de dólares en médicos que han recibido poco o nada de entrenamiento sobre cómo diagnosticar e incluso tratar la mayoría de los problemas de espalda.
Como ya saben, la vida con dolor de espalda es extremadamente frustrante y desalentadora. Uno se despierta todos los días, luego de una noche de sueño sin descanso real, sólo para volver a soportar el constante dolor en la espalda.
Algunos días puede que tenga menos dolor que otros, e incluso puede tentarse a salir y hacer las cosas que ama, como jugar con sus hijos o sus nietos, pero sabe que "pagará el precio" más tarde… así que se queda dentro.